“Cuando la sangre es de una mujer maltratada, la herida es de todos”, señala uno de los mensajes que aparece en la espalda de Leysi Suárez.
De todo un poco, como en botica de barrio, aquellas que encontrábamos en la esquina y que ya no existen más... hablemos de nuestro querido Perú y de este barrio mundial en el que estamos metidos...
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viernes, 3 de agosto de 2012
(FOTOS) Leysi Suárez, Anabel Torres y Grace Becerra se desnudan en contra de la violencia femenina
jueves, 2 de agosto de 2012
Actriz americana ALYSSA MILANO hace campaña para ayudar a niño peruano con leucemia
La actriz estadounidense Alyssa Milano inició una campaña para recaudar US$50 mil para el hospital St. Jude Children’s Research Hospital en Memphis que, gracias a su gestión, recibió a Gonzalito, un niño peruano víctima de leucemia que requiere de un trasplante de médula ósea.
“Hace un par de meses, mi amiga Nancy me presentó a los padres de un niño peruano, de 4 años, llamado Gonzalito. Él sufre de leucemia desde que tiene 2 años.Yo comparto la angustia como madre y le pido a la comunidad abrir sus corazones y enviar donaciones… Por el primer cumpleaños de mi hijo Milo, deseo que St. Jude pueda seguir brindando un invaluable servicio a los niños”, escribió la recordada actriz de las series ¿Quién manda a quién? y Charmed.
Como medir la pobreza? Importa tanto como erradicarla?
La ministra de Desarrollo e Inclusión Social del Perú (Midis), Carolina Trivelli, defiende la medición de pobreza monetaria que usa el Gobierno Peruano, pues se trata de una metodología internacional. Sin embargo, asegura que los programas del Midis usan la pobreza estructural, que toma en cuenta más variables.
–Según la medición de pobreza monetaria, el Perú tiene 27,8% de pobres y con la multidimensional 39,9%. ¿Cuál es la medición más exacta?
La pobreza monetaria no es una panacea. Nadie estaría dispuesto a rasgarse las vestiduras para decir que esa es la única medida y la mejor. Por eso tiene un apellido: pobreza monetaria. Se calcula con una metodología estandarizada, que además está validada en el ámbito internacional. No es que en el Perú la hayamos inventado. Viene de un trabajo consensuado de entes internacionales y tiene años de desarrollo.
–¿Cuál es la mejor forma?
Hay muchas formas de medir la pobreza. En la Encuesta Nacional de Hogares puedes encontrar 10 o 12 formas de hacerlo. Tienes la pobreza subjetiva, para ver cuán pobre se siente cada persona, la multidimensional, que mide Enrique Vásquez, de la Universidad del Pacífico, o la estructural, que es la que calcula el sistema de focalización de este ministerio. Me sorprendió que El Comercio sacara un titular de Vásquez [según dijo, hay 3,6 millones de pobres invisibles para el Estado]. Nosotros, en este ministerio, tenemos una medición de pobreza, que complementa la de pobreza monetaria, que es más exigente que la multidimensional, pues él no considera como a un millón de personas más que están en pobreza estructural.
–¿Entonces, hay más de 39,9% de pobres?
Depende de lo que quieras medir. Puedo decir que las personas que no viven en una casa con baño son pobres. Entonces, tendremos 60%. El apellido que le pones a la pobreza –monetaria, dimensional, estructural, necesidades básicas insatisfechas, etc.– responde a la utilidad que le vas a dar a esa medición.
–¿Entonces, se deja de ser pobre al ganar más de S/.272 al mes, como lo ve la pobreza monetaria?
Qué es lo que dice la definición. Nadie está diciendo que con eso eres rico.
–Pero tampoco se puede decir que ya no es pobre…
Está diciendo que con S/.272 compras las calorías y proteínas que necesitas, más una cantidad para salud… Así es la definición.
–Pero S/.272 alcanza…
Sí, está probado. Hay unas tablas especiales que lo prueban y que fueron actualizadas, que así lo confirman. En abril, el INEI presentó el conjunto de cambios y, entre ellos, está la modernización de las tablas de conversión calórica. Eso está en el INEI.
–Pero el Gobierno usa la pobreza monetaria para sus programas.
El Midis no lo usa en sus programas sociales.
–Pero el MEF para distribuir recursos usa el mapa de pobreza determinado por pobreza monetaria.
Para los mapas de pobreza sí, pero se están modificando para que no se incluya solo esa variable.
–¿Por qué razón hay esta doble forma de medir la pobreza en el Estado?
Porque ambas formas de medir la pobreza tienen una finalidad diferente. No hay una variable que sea mágica, que sea absoluta y que permita recogerlo todo y que sea útil para todas las decisiones.
–¿Según la pobreza estructural, cuánto sería la pobreza en el Perú?
Acabamos de actualizarla solo para las 12 regiones.
–Pero en términos generales, cuánto es mayor.
Podría ser cuarentaitantos, cerca del 43%. Esto es muy aproximado. El cálculo de la Universidad del Pacífico dice que hay 11,9 millones de pobres multidimensionales, pero nosotros decimos que con pobreza estructural podrían ser 12,9 millones de pobres, más o menos.
–Mida como se mida la pobreza –estructural o multidimensional– desciende en la misma proporción que la monetaria.
Se mueven de una forma bastante similar. Habría que hacer un análisis de tendencia, pero se mueven de manera armónica.
PLAN CONTRA LA POBREZA
Expansión económica. Para luchar contra la pobreza, el Gobierno mantendrá el crecimiento económico, pues ello permite reducir la pobreza monetaria.
Énfasis en lo rural. Asimismo, hay un énfasis en la pobreza rural, que es la más difícil. La respuesta al crecimiento es más lenta y esa respuesta va mejorando en la medida en que hay mejor infraestructura.
Mejores competencias. También se ejecutan programas de capacitación técnica, para que las familias puedan aprovechar las ventajas que les ofrece el crecimiento económico.
jueves, 3 de mayo de 2012
Los pobres que no salen en las estadísticas oficiales cubanas
A pocos minutos del centro de La Habana, asentamientos de madera y chapa alojan a miles de cubanos que no salen en las estadísticas oficiales. Viven marginados por ser inmigrantes del interior, sin dinero para comer y sin servicios básicos ni ayuda estatal.
Lysyelis Garde de la Caridad tiene 10 meses. Su madre Yaimara muestra orgullosa el álbum de fotos que le ha armado, con el rostro de bebé sonriente fundido en playas paradisíacas, iglesias doradas o soles incandescentes. "Las hace alguien de aquí, que tiene una computadora", explica la joven, que ya inició los preparativos para el primer año de la pequeña. Con restos de placas radiográficas ha confeccionado decenas de gorritos de fiesta. "Falta mucho, pero tengo que aprovechar cuando entra algo de dinero", se justifica. Se espera para ese día una gran celebración: la familia Garde es un verdadero clan en el asentamiento San Francisco de Paula, el más grande de La Habana. Padres, tíos, hermanos, hijos y nietos se han establecido allí hace unos 5 años, cuando el cerro, hoy herido de calles serpenteantes, era sólo una maleza impenetrable. A 40 minutos de auto del centro de la capital cubana, el barrio ha crecido sin control bajo torres de alta tensión, a sólo cinco calles de la Finca Vigía que sirvió de residencia al escritor Ernest Hemingway. Unas 2.000 personas viven allí, hacinadas en casas de cartón y chapa que vuelan con cada tornado.
Es una misión casi imposible saber cuántos pobres hay en Cuba. El régimen de los hermanos Castro los ha desterrado de las estadísticas y declarado invisibles. Los números elaborados por la Organización de Naciones Unidas (ONU) simplemente dejan en blanco el casillero "Índice de pobreza" cuando se trata de Cuba. Años atrás, el obispo de Olguín, Emilio Aranguren Echeverria, ensayó un número sobre la base de su experiencia en las parroquias. "El 10% de los cubanos está capacitado para llevar una buena vida, el 40% puede sobrevivir, el 30% son personas necesitadas y el 20% vive en extrema pobreza", dijo.
En ese grupo están los Garde. Hijos y nietos de un haitiano que en 1919 llegó a la isla para trabajar en la caña de azúcar, ocupan el escalafón más bajo de la sociedad cubana:emigrantes, sin trabajo en el Estado y negros. Practican además el vudú, una de las cuatro religiones que conforman la santería cubana. Para el clan, triunfar con el grupo de música haitiana que han armado ocupa buena parte de todas sus expectativas.
Rumbo a la fama
Los Garde llegaron a La Habana en 2007, procedentes de Santiago de Cuba, "para triunfar en la ciudad". "Vinimos para acá buscando prosperidad. No es que estábamos mal, pero si quieres ser músico, tienes que estar La Habana", explica Silverio, tío de Yaimara. A los 59 años, Silverio vive de la cabilla. Con el resto de los hombres de la familia recorre las demoliciones recolectando las varillas de acero de los encofrados, que luego recuperan a golpe de martillo.
El resurgir de la construcción privada le ha acercado clientes. "Es imposible conseguir acero nuevo en Cuba, así que si tu quieres hacer una casa, debes comprarnos el reciclado", dice. Su ingreso se completa con la venta de "durofrío", un "helado" de fabricación simple que amontona en un refrigerador destartalado. "Se corta una lata de cerveza al medio, se la llena de jugo, se introduce en ella un palillo de madera y listo", explica Silverio.
Su historia personal no difiere demasiado de la de muchos otros cubanos. Entre los años 75 y 92 fue integrante de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), encargado de controlar la fidelidad de sus vecinos a la causa castrista. En 1987, su trabajo fue premiado con un viaje de dos semanas a Moscú. Hoy ha roto con el régimen, y sólo piensa en sobrevivir por sus propios medios.
"Tenía discusiones y me fui de los CDR. Después trabajé en Cubanacan (la empresa estatal de Turismo en Santiago), hasta que en el 96 dejé todo. Ahora -dice Silverio-no tengo ni ayuda, ni contacto, ni obligación con el Gobierno.
Decepción habanera
No les ha ido bien a los Garde con la música. "El grupo nació el 17 de mayo de 1993, Día del Campesino, en Santiago de Cuba. Vinimos para ver si podíamos progresar en La Habana, para mejorar de vida, pero no hemos podido aún", se lamenta Silvia, madre de Yaimara. El principal obstáculo es que han llegado a la capital desde el interior, en un país que prohíbe la emigración interna. "Apenas llegamos nos acogió Caricatos (la agencia oficial de representaciones artísticas), pero no duramos más de dos años por ser ilegales", explica Silvia.
Entre 2007 y 2008 lograban reunir hasta 300 pesos (unos 12 dólares) por show. Silvia explica que ahora están "libres" y tocan "de vez en cuando en la Casa de la Cultura". "No nos pagan -aclara- pero al menos nos hacemos conocer".
Lejos de los escenarios, reunir el dinero diario es la principal ocupación de los Garde. La gabilla permite a los hombres sumar unos 400 pesos (16 dólares) por mes, a repartir entre 15 integrantes. El resto depende de las mujeres.
La senda que conduce a las casas de la familia está jalonada de telas de coloresfulgurosos, las mismas que cortarán en pedazos para vender en las calles de la ciudad. "Compramos telas viejas, las teñimos y las cortamos en pequeños trozos. Sacamos 300 pesos por mes (12 dólares), como máximo. Estamos todo el día en la calle, y cuando llegamos acá, ya tenemos hambre" se ríe Estela, hermana de Silvia. Cerca de los 60 años, Estela trabajó alguna vez verificando las campañas de acción contra el mosquito del dengue en Santiago, hasta que decidió seguir al resto en su aventura habanera. "A veces me llaman para volver a trabajar con ellos, pero ya estoy afincada aquí. Además, saca más con las toallas", se justifica.
El desafío diario
Los niños juegan al béisbol en una plaza de tierra seca y dura. Cuatro jóvenes, protegidos del sol por un pequeño techo de madera, juegan al ajedrez. Modesto, otro de los hermanos de Silverio, golpea con un martillo pedazos de hierro retorcidos que luego serán vendidos a algún arquitecto necesitado de materia prima.
En las cuerdas colgadas de árbol a árbol la ropa húmeda comparte espacio con pañales reciclados que se secan al sol. A 9 dólares la bolsa de 24 pañales, Yaimara necesitaría los ingresos de todo un mes para abastecer a su niña durante menos de una semana. "Les saco el relleno, los lavo y les pongo algodón nuevo. Cada uno me sirve para tres o cuatro puestas, hasta que se rompe la tela", cuenta la joven. El ingenio cubano no sólo resuelve el desafío de los pañales. El agua llega al barrio sólo dos horas diarias, la luz hay que robarla de las torres de alta tensión y el gas es un bien escaso. La comida, sin embargo, abunda.
"Todos los días pasan vendiendo comida del mercado negro. Se te acercan ofreciendo cerdo, arroz, embutidos, huevo, pescado, morcillas... lo que quieras. Es más fácil conseguir alimentos aquí que en el centro de La Habana, pero para un par de zapatos hay que luchar", cuenta Silvia.
La venta de comida en el mercado negro forma parte del ingreso de miles de cubanos que día a día "roban" al Estado lo que falta en los supermercados. El problema es que la mercadería paralela se vende en CUC, los pesos cubanos convertibles en dólares que son inaccesibles para gente como los Garde. "Hay un mercado más económico donde podemos comprar alimentos -explica Silva- pero para cuando conseguimos el dinero ya está cerrado. En el barrio hay comida, lo que no hay es dinero".
FUENTE: INFOBAE
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